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Seitán: receta de elaboración casera

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El seitán es conocido vulgarmente como “carne vegetal” y es un apodo que se ha ganado a pulso, ya que tanto su alto contenido en proteínas como su aspecto y textura lo acercan espectacularmente a la carne. No así su sabor, que es bastante diferente y debe ser enriquecido y condimentado con otros nutrientes para que sea más apetecible. Además nos aporta vitaminas y hierro y carece de grasas saturadas o colesterol.

Existen bastantes ofertas de seitán prefabricado en el mercado, pero si se dispone de algo de tiempo y ganas de cocinar se puede ahorrar bastante dinero siguiendo la receta de elaboración que os ofrecemos. Además al fabricarlo en casa nos aseguramos de que todos los ingredientes son naturales y no se utilizan colorantes ni conservantes.

Aprende con nosotros cómo hacer seitán casero en cinco sencillos pasos.

Como es un proceso algo largo y laborioso, es recomendable preparar una cantidad relativamente grande de seitán que es posteriormente dividido en raciones y congelado para consumir en el momento que se desee. Sus propiedades no cambian con la congelación.

INGREDIENTES:

  • 1 kg de harina de trigo refinada.
  • Agua en cantidad necesaria para la limpieza del almidón y la cocción.

Para la cocción:

  • Un chorro de salsa de soja.
  • Algas deshidratadas: se suele emplear el alga Kombu, pero pueden utilizarse otras especies. Ayudarán a enriquecer al seitán con minerales.
  • Unos dientes de ajo.
  • Sal (para obtener el punto deseado, si no es suficiente la salsa de soja)
  • Especias al gusto: como recomendación se puede utilizar orégano y albahaca.
  • También se pueden añadir otros vegetales a la cocción como cebolla, pimiento o puerro para potenciar su sabor.

ELABORACIÓN:

1 – Depositar la harina en un recipiente y añadir agua mezclándola poco a poco hasta conseguir una masa consistente similar a la que se utilizaría para preparar pan.

2 – Dejar la masa en forma de bola en el recipiente añadiéndole agua hasta cubrirla por completo.

3 – Dejar reposar durante dos o tres horas.

4 – Pasado el tiempo de reposo será necesario “lavar” la masa para separar el almidón del gluten. A medida que se aporta agua se irá amasando continuamente. Este proceso dará como resultado un agua residual de color blanco que se estará llevando el almidón. Reponer con agua limpia a cada paso hasta que la masa deje de manchar el agua. La pasta resultante tendrá un aspecto “chicloso” y estará compuesta en su mayoría por gluten. Este es el seitán crudo.

Es importante en este paso tener cuidado al realizar el lavado ya que parte del gluten se puede desprender y podemos estar tirando trozos de gluten con el agua. Se puede utilizar un colador para evitar que pase esto.

5 – Posteriormente se realiza la cocción. Para ello se introducen bolas de seitán un poco más grandes que un huevo en agua con el resto de ingredientes y se lleva a ebullición durante aproximadamente 50 minutos a fuego lento.

El resultado es un producto un poco más grande que en su estado crudo y con algo de esponjosidad. Se puede cortar en trozos para su consumo o congelar las raciones para utilizar en otra ocasión.

El seitán así preparado se puede utilizar en multitud de recetas para aportar a los platos vegetarianos o veganos un plus de proteína totalmente de origen vegetal. Hay que tener en cuenta que por su alto contenido en gluten no es apto para celíacos.